MUJERES, CUERPOS Y VIOLENCIAS
entre la ironia y la denuncia

Isabel Villaseñor, xilografía del corrido "La Güera Chabela", 1929.

Isabel Villaseñor fue pintora, escritora, intérprete y compositora de música popular, guionista, actriz y profesora rural. En su grabado, Isabel realiza la repesentción de un corrido que trata sobre Jesús Cadenas, quien en un fandango mata a "La guera Chabela" al verla bailar con otro hombre.
En casi toda la parte inferior de la composición se encuentra el cuerpo tendido de la mujer, sin embargo parece apoyarse, aún con algo de fuerza, con un último deje de vida. Figuras dolientes dirigen su mirada hacia ella. El hombre principal, Jesús Cárdenas parece estar arrepentido, mientras las demás figuras se compadecen de lo sucedido. LLama la atención la mujer de la derecha, cuyos labios fruncidos y ceja levantada parece juzgar y a fallecida, aunque junta sus manos en acto de recato y oración.


"La Güera Chabela"

Andaba Jesús Cadenas
paseándose en un fandango
diciéndole a sus amigos:
-A esa güera yo la mando.

Decía su comadre Antonio:
-Chabela, no andes bailando,
que ahí anda Jesús Cadenas
que no mas que anda tantiando.

A él le contestó Chabela,
saltando juerte risada,
-No tengo miedo, comadre,
yo no conozco mi güeyada.
[...]
Pero ese Jesús Cadenas,
como era hombre de sus brazos,
echó mano a su pistola
para darle de balazos.

Decía su comadre Antonio:
-Compadre, pase pa' dentro
a tomarse una cerveza,
que se le borre ese intento.

No quiso corresponder
por ninguna distinción,
cuatro balazos le dio
del lado del corazón.
[...]
Decía la güera Chabela,
cuando se estaba muriendo:
-Pongan cuidado, muchachas,
miren cómo van viviendo.

Originalemnte llamado "La maestra asesinada", el mural presenta en primer plano el cuerpo contorsionado de la mujer siendo arratrada y golpeada por dos hombres sin rostro, anónimos. Mientras uno sostiene los cabellos de la profesora con fuerza y destruye páginas de un libro, el segundo golpea su boca con un arma. La expresión de dolor de la mujer es desgarradora, la tensión de su cuerpo se nota hasta sus sus extremidades. Ocultos tras los pilares, se encuentras niños observando la escena, temerosos.
Aurora Reyes denuncia atentados rurales y la violencia ejercida hacia las mujeres que impartían la educación. El título “Asesinato a maestra rural” implica pensar en la violencia ejercida hacia la mujer como cuerpo individual. Sin embargo, al cambiar el nombre a “atentado contra profesoras rurales” , la mujer pasa de ser cuerpo a ser símbolo de la lucha campesina, de la educación y de la patria materna. Los argresores son "atentadores de la patria". Se convierte también en mártir de la lucha campesina de acuerdo con el discurso político pos revolucionario y por lo tanto , es posible que una representación tan violenta y desgarradora se encuentre en el espacio público del siglo XX.





Aurora Reyes, "Atentado a las maestras rurales", 1936, mural al fresco, Centro Escolar Revolución
Tina Modotti, "Marioneta de mujer/Manos de titiritero" nitrato de plata sobre papel, fotografía tomada hacia 1935
Grete Stern, Sueño no.1 "Artículos eléctricos para el hogar", 1949, Gelatina sobre plata, revista Idilio.
María Izquierdo, Alegoría de la libertad, 1937
Acuarela /papel
21 x 26.5 cm

Similar a la composición anterior, de nuevo obsrvamos en la parte inferiror del cuadro una mujer pequeña, sollozante, encojida sobre su propio cuerpo. Sobre ella se alza una vez más, imponente, una figura masculina, en este caso únicamente un par de piernas musculosas en movimiento. Se aprecia un tinte irónico en el cuadro ya que en lugar de un falo al centro de las pienas, se encuentran un planeta, la luna y las estrellas -porque por supuesto en un mundo patriarcal falocéntrico qué más iba a cer el centro del universo-. Las piernas firmes, seguras y en acción dialogan con la columna erguida a su costado, sin embargo éstas contrastan con la figura sumida de la mujer y la columna caída.
María Izquierdo realiza un comentario crítico respecto a las condiciones de trabajo sobre las que existe una constante violencia hacia la mujer. Si bien en las representaciones alegóricas del trabajo de esta época dominan figuras de obreros y campesiones, éstas tienden a omitir la explotación que los trabajadores reciben, sobre todo las mujeres. Una vez más, Izquierdo nos invita a cuestionar ¿Trabajo para y según quién?
Dolores Álvarez Bravo, Indiferencia, gelatina sobre plata, c.a. 1940
Frida Kahlo, Unos cuantos piquetitos, óleo sobre metal, 1935.

El cuadro de Frida, con un tono irónico y ácido funciona como réplica a un femicidio que había sido publicado en un periódico mexicano de la época, en el cual el asesino alegaba ante las autoridades que sólo había dado a su esposa “Unos cuantos piquetitos”.
Se observa, al igual en la obra de Isabel Villaseñor, la constante cultura de la violencia hacia la mujer encubierta bajo la justficación de ser "crímenes pasionales". El cuerpo de la mujer permanece inerte, cubierto en sangre que se exteiende hasta el marco externo de la pintura, lo cual hace del espectador un testigo y partícipe más del crimen. Así, el observador se enfrenta a su propia condición como perpetuador de la violencia.
Una figura alada, blanqecina, espectral, se eleva imponente sobre los cielos portando una antorcha en la mano izquierda, y las cabezas decapitadas de cinco mujeres en la derecha. Se puede apreciar un tono solemne en su composición, el cual se vuelve satírico al leer el título de la pieza: "Alegoría a la libertad".
A través de su pintura, Maria Izquierdo realiza un comentario en torno a la representación de la mujer campesina como martir de la lucha y encarnación de libertad. En su lugar, transforma a la elegoría, ente supuestamente ideal y racional, en un ser violento y cruel, quien ejecuta y sacrifica lo que sea necesario, incluso a las cinco mujeres, en pos de su propia realización. En su conjunto, la pieza invita a preguntarnos ¿libertad para y según quién?
Grete Stern, “Los sueños de protesta”, Idilio, no. 98, Argentina, 3 de octubre de 1950.

Se observa en la composición a blanco y negro una figura imponente, enaltecida; se trata de la representación de la diosa griega Atenea cuyo rostro marmoleo permanece impasible. Porta una túnica griega, sin embargo, al adentrarnos en la imagen se aprecia que el cuerpo sobre el que se presenta la cabeza de la diosa es en realidad masculino. Se distinguen los hombros anchos, brazos peludos, uno de los cuales se alza hacia su cabeza haciendo un gesto que implica conceptos como razón, conciencia y pensamiento. Si bien se trata de una diosa -femenina- lo que encarna son ideales y sistemas de pensamiento patriarcales que se impone ante la mujer presente, de espaldas, diminuta, vulnerable y solitaria en la parte inferior de la composición.
La resolución de la obra resulta una especie de alegoría donde en medio del océano de la razón, la historia y pensamiento masculino, una mujer alza los brazos, en su muñeca se distingue un objeto semejante a una cadena que muestra su represión. Sueña con protestar, con alzar y liberar su cuerpo y su ser, sin embargo, la razón, la idea, el espíritu absoluto se impone ante ella, elevada y distante. Dicho distanciamiento implica evidenciar la dicotomía entre razón-cuerpo, femenino-masculino que pretende criticar.
María Izquierdo, Alegoría del trabajo, 1936, Acuarela y temple/papel, 21 x 27.5 cm
El fotomonaje de Grete Stern juega con el rol de trabajo de la mujer excluído al ámbito doméstico. En primer plano, la figura posada de la mujer, bella, reluciente, arreglada y pulcra. Es su propuio cuerpo el que sostiene la lámpara, la cual sirve el proósito de iluminar el hogar una vez que llega el marido . Su pose se ve artificial, su rostro tenso, todo su cuerpo se encuentra rígido lo cual da una sensación de estatismo en su persona. Quien tiene capacidad de mover aquel ente pasivo es la enorme figura que se impone desde atrás, la de un hombre cuyas manos resultan enormes en proporción con la de la mujer.
Grete Stern realiza una crítica en torno a la cosificación de la mujer dentro de las labores del hogar, como si ella misma se tratase de una máquina más, un artículo eléctrico para el hogar.
El título de la fotografía es un tanto incierto y se le ha identificado en conjunto con la serie, "manos de titiritero" en la mayoria de los casos. Tina Modotti realizó la serie en compañía de Louis Bunin, cuyas manos son las que manipula los hilos.
No obstante, esta fotografía destaca del resto debido a su posible lectura alegórica bajo el título "Marioneta de mujer". De nuevo encontramos las manos imponentes de un hombre cuyas sombra se aproxima a la muñeca, la cual solo cobra vida a través de la manipulación de su dueño. El objeto en forma de marioneta, la mujer como objeto, cuyo cuerpo se muestra entero, aparentemente autónomo y en movimiento, es en realidad tirado por unos finos hilos manipulados por unas manos anónimas.
Lola álvarez Bravo, en su propia carcel, gelatina sobre plata, 1950.

Una mujer mira nostálgica y cansada algo que se encuentra más allá de la ventana, pasando el cerrado espacio que habita y en el que se ve diminuta. Las sombras generan patrones geométricos los cuales evocan los barrotes de las prisiones. Ella añora con ser libre, sin embargo se encuentra atrapada en su propia carcel, el espacio doméstico.
Lola álvarez Bravo, Judas, gelatina sobre plata, 1942.

Una mujer, cuyo rostro no podemos observar, se encuentra cargando una figura colosal de papel maché que propablemente ella elaboró. La fotografía juega con un lengiaje literal y metafórico en el cual la mujer es quien realiza grandes cargas de trabajo y quien sostiene el peso de la figura masculina que pareciera aplastarla. Como parte de su trabajo además, se encuentra el cuiddo de los niños a su costado. Es ella quien realiza la acción en la fotografía, lo cual contrasta con la rigidez y estatismo de los colosos. Si bien ella resulta ser la base y acción de la composición, parece por momentos que el hombre -Judas- es quien se levanta por sí solo, al igual que las tres figuras en el segundo plano de la fotografía.
La foto fue tomada durante los festejos de la tradicional quema de Judas del viernes santo de la Semana Santa.
Lola álvarez Bravo denuncia a través de su fotografía el dolor y la injusticia social que se vive y que atravieza a tantas mujeres. La protagonista del retrato está de rodillas, completamente sola, aún cuando se encuentra rodeada de hombres y de mujeres. La crítica no solo va dirigida hacia las condiciones de pobreza y de explotación aisladas, sino hacia todo aquel que se muestra indiferente ante el dolor del otro, de la mujer que tienen en frente. Tanto los integrantes de la fotografía como el propio espectador pueden ser aquel ente pasivo, que participa en la perpetuación de la violencia.
ENTRE LA IRONÍA Y LA DENUNCIA
"¿Por qué esa idea morbosa? Quizá haya sido simplemente una defensa. Esa mujer asesinada era en cierto modo yo, a quien Diego asesinaba todos los días. O bien era la otra, la mujer con quien Diego podía estar y a quien yo hubiera querido hacer desaparecer. Sentía en mí una buena dosis de violencia, no puedo negarlo, y la manejaba como podía..."

Frida Kahlo
Sobre la revista Idilio:
Grete Stern realizó fotomontajes para la columna "el psicoanáliisis te ayudrá" de la revista argentina Idilio, dirigida a mujeres amas de casa. En ella se invitaba a las lectoras a enviar sus suños para que fuesen interpretados por el sociólogo Gino Germani, dueño de la revista.
"Queremos ayudarla a conocerse a sí misma, a fortalecer su alma, a resolver sus problemas, a responder sus dudas, a vencer sus complejos y a superarse. Escriba a Sección Psicoanálisis, redacción de Idilio, Piedras 113, Buenos Aires."
Resulta irónico qe mintras las respuestas escritas las daba un hombre que promovía la domesticidad de la mujer, Grete Stern realizaba un comentario cargado de sátira en los fotomontajes en la misma página.
Lecturas Alegóricas
Sobre el trabajo
Espacios domésticos
La presente muestra es en realidad una selección de obras creadas por artistas en la primera mitad del siglo XX que denuncian distintas clases de violencias ejercidas por sujetos masculinos hacia las mujeres - hoy lo llamarámos violencias patriarcales-. A través de la pintura, la fotografía y la gráfica mujeres realizaron obras críticas, muchas veces con dejes de ironía, pues de qué otra forma digerir y representar violencias tan duras y crudas. Asímismo, se presentan obras que atraviezan el lenguaje alegórico, pero que también abordan temas como la explotación, el trabajo y los espacios domésticos.